Jugar con nuestro perro ayuda a fortalecer la relación con él y además le ayudamos a desarrollar su inteligencia y sus capacidades. Es por ello que hoy os recomendamos 5 juegos que nos permiten ejercitar la mente del can. Algunos de ellos podemos hacerlos en casa, por lo que nos viene bien poder jugar con ellos en invierno.

Está claro que todos los perros necesitan ejercicio físico, pero también es muy importante estimular y mantener activo su cerebro. ¿Preparados? ¡A jugar!.

El escondite y el “pilla-pilla”

Tanto en el parque como en casa, podemos jugar con nuestro perro al “pilla-pilla” y al escondite. Que nuestro amigo de cuatro patas nos busque o corra detrás de nosotros es un buen ejercicio para su mente y su cuerpo. También podemos esconder objetos como la pelota o su juguete favorito e indicarle que los busque. Fomenta su concentración y olfato.

El juego del trilero

Esta actividad es muy beneficiosa para que nuestro perro ejercite o desarrolle, en el caso de los cachorros, su olfato y atención. Consiste en esconder una galleta o un premio debajo de un vaso. A continuación cogeremos uno, dos o tres vasos más y los moveremos. El animal debe averiguar debajo de qué recipiente está escondido su trofeo. ¡Es muy divertido!. También puedes jugar con las manos, escondiendo la “chuche” en una de ellas y enseñarle las dos manos para que encuentre donde está su golosina.

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Jugar con una caja de cartón

Una caja de cartón nos da infinitas posibilidades para jugar con nuestro perro y, si además hay niños en casa, podemos pasar una divertida tarde de invierno en familia. La caja debe ser amplia y podemos hacerle agujeros para que nuestro perro pase por debajo de ella, encuentre algún objeto oculto o entre y salga dando saltos como una auténtica cabrita.

El juguete escurridizo

Con este juego nos podemos divertir tanto nosotros como los animales. Se trata de colocarle a un juguete una cuerda larga. Una vez que el perro haya identificado el objeto y le llame la atención, empezamos a moverlo con distintas intensidades para que intente cogerlo. ¡Diversión asegurada!.

Enseñarle trucos

El hecho de que nuestro perro aprenda a sentarse no sólo sirve para impresionar a nuestros amigos sino también para que el can desarrolle la obediencia y aprenda a estar tranquilo. Una vez haya aprendido a sentarse, podemos elevar el nivel y enseñarle a dar la pata, tumbarse, “hacerse el muerto” o ponerse a dos patitas. Se trata de seguir estimulando sus capacidades. Atención: no sólo los cachorros aprenden a hacer éstas cosas, está demostrado que con paciencia y perseverancia los perros adultos también aprenden trucos nuevos.

¿Habéis jugado alguna vez a estos juegos? ¿Qué otros juegos para jugar con los perros se os ocurren?.

Recomendación: no obligues a tu perro a jugar a algo que no quiere. Lo mejor es conocerlo y adaptar los juegos en función de su carácter, energía y edad.

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